viernes, 5 de abril de 2013

JUAN LUIS HERNÁNDEZ

FALLECIÓ EL PINTOR JUAN LUIS HERNÁNDEZ

Por Tino Barrero

El día 12 de noviembre de 2012 falleció Juan Luis Hernández, pintor charro que mantuvo grandes y estrechos lazos con Polanco , lugar elegido para su descanso eterno.

Nació en Villaverde de Guareña (Salamanca) en 1932, vivió su infancia y parte de la juventud en Polanco, pues su padre, Fabriciano Hernández, ejercía de secretario en el ayuntamiento y su madre, Mª Rosario Pérez, de maestra en la escuela de niñas.

Juan Luis fue un pintor reconocido, sus cuadros han quedado expuestos por numerosas galerías, no sólo de nuestra geografía sino del continente europeo y americano.

No hace mucho, una señora, desde EEUU, llamó a la Casa de Cultura preguntándome si aún vivía Juan Luis y de ser así si podía ofrecerla su teléfono ya que estaba interesada en poder hablar con él aprovechando que regresaba a su tierra valenciana para pasar una temporada. Le había conocido en el transcurso de una exposición en su periplo por los estados norteamericanos y quedando impresionada por su pintura había adquirido un cuadro de Juan Luis.

Fue un gran pintor de paisajes y paisanajes. Le gustaba la pintura al natural. Uno de los cuadros más conocido de él es el de “el hombre con el cuévano” que se encuentra en el ayuntamiento desde hace varias décadas. Aquí le dejo colgado, por sí sólo habla de la grandeza pictórica del autor.

Juan Luis, casado con Conchita Fuentevilla, natural de Polanco venía, por la casa familiar de Soña, prácticamente todos los veranos y siempre teníamos un rato para saludarnos.

Descanse en paz.

lunes, 16 de julio de 2012

Un crucero recuerda la antigua ermita de San Bernabé


Sobre los restos de la antigua ermita de advocación a San Bernabé, situada en el Alto Quintana (Polanco), se ha colocado un crucero como monumento testimonial que nos recuerde a la ermita desaparecida hace muchos años.
     Solamente los mayores del lugar recuerdan vagas referencias de la ermita y a su imaginería iconográfica que estuvieron bajo el cobijo de una casa aledaña hasta que sus moradores se deshicieron de ellas por temor a que fuesen incautados por el Frente defensor de la República.
     Dentro del Archivo Diocesano en los Libros de fábrica de San Pedro Advíncula se leen varias referencias a las visitas hechas a las ermitas de Mar, San Roque y San Bernabé. La primera referencia data de 1750 en que se firmó visita a las tres ermitas y se hizo anotaciones en los libros pertinentes de cada ermita. Aunque, según Sánchez Landeras, en el libro “Polanco en su historia”, diversos documentos ya la mencionan en 1644.
     La última referencia de visita girada es de 1819 y a partir de ahí viene la tradición oral. De la ubicación existe referencia en un plano del último tercio del S. XVIII que se encuentra en el Archivo de la Chancillería de Valladolid..
     En los inicios de los años 30 del pasado siglo el Obispado de Santander cede a Fermín Ríos, vecino de la localidad, la parcela y restos del ya arruinado templo que aún conservaba parte de sus muros con cuyas piedras construiría su propia casa. Por esas fechas se conservaban las imágenes de San Bernabé y la Ciega que fueron guardadas en el pajar de la familia Cueli, cuya residencia colindaba con la parcela de la vetusta ermita.
     Heredera de este santuario y bajo la misma advocación es la ermita ubicada en el lugar de Rinconeda que se inauguró oficialmente el día 11 de junio de 1954, festividad del Santo que pasa a ser el patrón de dicho término local configurándose como una de las fiestas locales del municipio de Polanco. Dicha ermita de pequeño tamaño dotada de planta rectangular de apenas 32 metros cuadrados recoge en su presbiterio una talla en honor al santo hecha con madera de castaño y esculpida por Manuel Tamayo, vecino del lugar.
    Por iniciativa de un descendiente de la familia Cueli que ha adquirido la pequeña parcela, Julián González Cueli, capitán de la Marina Mercante y miembro de la Asociación Sociocultural Polanco que trata de redescubrir hechos históricos y culturales del municipio, se ha decidido restaurar una de las paredes y colocar sobre ella un crucero de piedra.
     El crucero es un monumento religioso constituido por una cruz generalmente de piedra sobre un pilar, situado en un lugar público, principalmente encrucijadas (cruces de caminos), atrios de iglesias, lugares elevados o lugares en los que antiguamente existían cultos paganos a la naturaleza. Es muy probable, al no existir las carreteras ni caminos actuales, que por esta ermita transcurriese el Camino de Santiago hacia Santillana.
     En el acto de inauguración de dicho monumento que fue bendecido por D. Antonio Gutiérrez, párroco de Polanco, estuvo presente el alcalde, Julio Cabrero Carral, algunos concejales; miembros de la Asociación Sociocultural y vecinos del entorno.



TINO BARRERO

Presidente Asociación Sociocultural Polanco

viernes, 6 de julio de 2012

JESÚS CANCIO, “EL POETA DEL MAR” EN POLANCO




 Por TINO BARRERO

Coordinador Educativo y cultural


Tras medio siglo de su fallecimiento, Jesús Cancio “El poeta del mar” (1885-1961), tiene su placa en Polanco. Una placa distintiva que testimonia la vinculación de Cancio con Polanco .

Efectivamente, en Polanco, el poeta, pasó largas temporadas en la casa familiar de sus primos los Corona, desde que Emilia Corona, en el año 1947, decidió adquirir una finca campestre, no lejos del mar y halló en Polanco la finca que se denominó“ Villa Antonia”, bien aireada al Norte por el mar de Suances y al Sur sosegada por los montes que nos separan del río Pas y, enfrente, al otro lado de la carretera, se encuentra la famosa Cagigona de Cumbrales junto al busto de quien con enorme maestría la describió en “El sabor de la tierruca”, J.Mª de Pereda.

En la casa “Villa Antonia”, Cancio pasó largas temporadas, quizá, en el afán de estar lo más próximo posible de su prohibida y querida Comillas natal, a la vez que sazonarse de la brisa de ese mar de sus amores que a través de la ría llega a Polanco.

En Polanco, los moradores le recuerdan como un hombre afable, le gustaba dar cortos paseos y disfrutar, a pesar de su escasa vista, de la contemplación del deporte vernáculo de los bolos, del café de las tabernas o en la barbería, sostenía con los lugareños sabrosas conversaciones. A Polanco llegaban desde diversos lugares de la región viejos amigos del poeta, intelectuales y amantes de la cultura.

Si bien las estancias y visitas a Polanco se hicieron asiduas desde 1947, ya con anterioridad, en su mocedad , fueron varias las incursiones a Polanco pues guardaba gran amistad con don Vicente Pereda, especialmente con su hijo Luis de Pereda y Torres Quevedo a quien tras su prematuro fallecimiento le dedicó el soneto In Memoriam :

Eras la línea recta de tu padre y tu abuelo

y te curvó la muerte, celosa de tu vida,

de tu vida que era como una flor ungida

con el rocío del arte por bendición del Cielo…..

En Polanco estuvo cuando se inauguró el busto de Pereda junto a la Cagigona en 1929.
A Polanco dedicó el poema “Tonadas a Polanco” que dice:

Polanco de mis canciones

aldea de mi ilusión

tengo el alma en prisiones

desde Soña al Pedregón

Playas, maizales

flor del romero

¡Ay mi Cumbrales

Cuánto te quiero!.......

Y a Polanco dedicó el poema titulado “Polanco”


Como Fray Luis junto al monte,

tengo junto al mar un huerto

que he plantado por mi mano

lo mismo que el poeta excelso,

y cultivo con tan suerte

que ya muestra el fruto cierto

de una cosecha de amor

y otra de paz y silencio.

Así te quiero Polanco….



Hoy Polanco, gracias al Ayuntamiento y a la Asociación Sociocultural, tiene señuelo de su poeta para recuerdo del vecino y curiosidad del foráneo. Con esta placa, descubierta por el alcalde polanquino, Julio Cabrero Carral junto a la alcaldesa comillana, Mª Teresa Noceda, no sólo se dignifica al poeta sino que nos honramos a nosotros mismos como vecinos de Polanco.

martes, 24 de mayo de 2011

De Cancio a Fidelita, por Tino Barrero


Jesús Cancio se encontraba con el cargo de concejal en su pueblo de Comillas durante la sublevación golpista del nacionalcatolocismo, por lo que una vez éstos entraron en Comillas, Cancio fue encarcelado y tras el periodo de prisión fue exiliado.

Torrelavega fue su primera estancia en prisión; en ella escribió buen número de poemas. Uno de estos poemas se lo dedicó FIDELITA DÍEZ.

Fidelita Díez era poetisa, y según recoge José Ramón Saíz Viadero *, fue encarcelada con el único delito de ser hija de padres de izquierda y recitar poesías en el teatro.

Esta joven, muy bella, de diez y siete años se encontraba encarcelada junto a Antolina Matarranz en el salón Olimpia de Torrelavega. A Fidelita, las carceleras, le cortaron el pelo al cero y para ridiculizarla todavía más le dejaron un mechón largo atrás, para amarrarla un lazo rojo. Visitaron la cárcel cinco falangistas y acordaron, junto a las guardianas, sacarla aquella noche. Las compañeras quedaron horrorizadas cuando, a las pocas horas, vieron llegar a Fidelita hecha una piltrafa humana. Cayó de bruces y las compañeras no fueron capaces de que ella contara qué habían hecho con ella aquellos asesinos. Sólo podía repetir: “fueron cinco, fueron cinco”. Al poco tiempo murió y se llevó a la tumba todas la aberraciones que le hicieron aquellas hienas (**)

* “Mujer, guerra civil y represión franquista en Cantabria”. J.R. Saiz Viadero

(**) De las declaraciones de Antolina Matarranz a Felipe Matarranz en:

“ ¡Camaradas, Viva la República!, León 2006





Jesús Cancio dedicó el siguiente poema subtitulado:

“ROMANCE DEL ENTIERRO DE LA GENTIL RECITADORA DE MIS VERSOS”


Como recitaría/ el último poema/ que la sacan en hombros/ y en hombros la llevan/ más allá de su vida…../ ¿Ah la veis como sueña/ con el arte su navío/ que en la gloria la espera?////

Como diría la niña/ la poesía aquella/ que era sal de ternura,/ y era miel de belleza,/ como diría la niña/ el madrigal de estrellas,/ que aún lleva la sonrisa/ de la última cadencia/ prendida de los labios…./ ¿Ah, la veis como besa/ al arte que ha salido/ a encontrarse con ella?/ Mirad como la miman/ los más altos poetas/ con flores rociadas/ de lágrimas inmensas/ ¿Dónde irá tan bonita/ con el traje de fiesta?/ Como va tan dormida/ no oye al pueblo que reza:/ ¡Ay luz de mis cantares!/ ¡Ay dulce compañera!/ ¿Ah, volverá mi niña?/ Los celos de la gloria/ no saben de las quejas/ del pueblo que la sigue/ temblando por su ausencia////

Como era tan artista/ como era tan serena/ fue loca por la pluma,/ fue mártir por la idea/ ¿Dónde irá tan bonita/ con el traje de fiesta/ con coronas de nardos/ y con cintas de seda?/ ¿dónde irá tan bonita/ vamos todos tras ella./ Todos no; los que en vida/ la hirieron ¡que se vuelvan!/ ¡ No más besos de Judas/ en su frente de cera/ no empañen la armonía/ de su sueño de muerta!/ ¡Ay luz de mis cantares!/ ¡Ay dulce compañera!///

Con coronas de nardos/ y con cintas de seda…./ ¿Ah es verdad que su féretro/ es un ánfora griega/ de un encaje finísimo/ tejido por la pena,/ que su caja de nieva/ parece una maceta/ y que la flor más linda,/ la de gracia más plena,/ el capullo de rosa/ de más clara belleza,/ es de cu carne rígida/ la pálida azucena?/ ¿A dónde irá tan lejos/ la dulce compañera?/ Decid todos conmigo/ la oración de la ausencia/ ¿Ah volverá mi niña?/ ¿Ah volverá mi reina?

Como era tan artista/ como era tan serena/ fue loca por la pluma,/ fue mártir por la idea/ ¿Dónde irá tan bonita/ con el traje de fiesta/ con coronas de nardos/ y con cintas de seda?/ ¿dónde irá tan bonita/ vamos todos tras ella./ Todos no; los que en vida/ la hirieron ¡que se vuelvan!/ ¡ No más besos de Judas/ en su frente de cera/ no empañen la armonía/ de su sueño de muerta!/ ¡Ay luz de mis cantares!/ ¡Ay dulce compañera!///

Con coronas de nardos/ y con cintas de seda…./ ¿Ah es verdad que su féretro/ es un ánfora griega/ de un encaje finísimo/ tejido por la pena,/ que su caja de nieva/ parece una maceta/ y que la flor más linda,/ la de gracia más plena,/ el capullo de rosa/ de más clara belleza,/ es de cu carne rígida/ la pálida azucena?/ ¿A dónde irá tan lejos/ la dulce compañera?/ Decid todos conmigo/ la oración de la ausencia/ ¿Ah volverá mi niña?/ ¿Ah volverá mi reina?


JESÚS CANCIO

Prisión de Torrelavega (1938)

martes, 3 de mayo de 2011

Poema de Jesús Cancio a Polanco




Jesús Cancio en su obra "Bronces de mi costa", dedica un poema a Polanco, pueblo en el que pasó muchas y largas temporadas, en la casa Villa Antonia perteneciente a sus primos Emilia, Luis, y Jesús Corona. En ella falleció en agosto de 1961.

Muchos vecinos del lugar le recuerdan en el corto paseo de su casa a la barbería, lugar de encuentro e improvisadas tertulias o en el bar "Cumbrales" , junto al corro de bolos, observando algunas partidas de nuestro deporte autóctono; también se le recuerda leyendo y escribiendo con una lupa, dada su escasa capacidad visual, en los últimos años practicamente nula. Y, otros recuerdan cuando fue el coro Ronda Garcilaso a cantarle a su casa; la amistad de Cancio con Pepin del Río era conocida. Escritores, poetas, pintores y escultores visitaban con cierta frecuencia la casa "Villa Antonia" de Polanco entre los que se encontaban Mauro Muriedas, Jesús Otero, Pepe Hierro, José del Río "Pik", etc..

El amor de Cancio por Polanco queda reflejado en varios poemas, pero hoy prestamos atención a éste, tuitulado POLANCO, un poema de verso libre con ciertos matices místicos con notable pretensión de aproximarse a aquél de la Oda I de" Vida retirada" de Fray Luis de León que decía: Del monte en la ladera,/por mi mano plantado/ tengo un huerto,/ que con la primavera/de bella flor cubierto/ya muestra en esperanza el fruto cierto.

El de Cancio dice así:



POLANCO


Como Fray Luis junto al monte,


Tengo junto al mar un huerto

Que he plantado por mi mano

Lo mismo que el poeta excélso.



Y cultivo con tal suerte,

Que ya muestra el fruto cierto

De una cosecha de amor

Y otra de paz y silencio.



Así te quiero Polanco:

Verde el prado, azul el cielo,

Sin más voz que la de Dios,

Que es la del mar de mis versos,

y frente a mi hogar tu mies,

que tiene mucho de templo

por su divina belleza,

por su gran recogimiento,

por el retablo del roble

que en ella talló el Maestro

con el buril de su pluma,

con la gracia de su verbo.



Cagigona de Cumbrales:

Con que dignidad te has muerto

Para seguir paso a paso,

Las huellas de aquel ingenio

Que te copió, tú lo sabes

Con un pincel velazqueño.



Como Fray Luis junto al monte,

Tengo junto al mar un huerto

Que linda con una mies

Donde aún hay un árbol seco

De llorar savia de pena

Por la muerte del Maestro.



Así te quiero Polanco:

Hidalgamente sereno,

sin más voz que la de Dios

ni más bóveda que el cielo.


Frente a la casa del autor se encuentra la plazoleta con el busto de JMª Pereda y los restos de la cagigona que mira por su orientación sur a un rico diapiro sobre el que se encuentra una amplia y fertil mies que fue rica en prados, maizales y castaños.


El poema hace referencia a esta unidad geográfica, exalta cuanto de bello sus sentidos contemplan ".. frente a mi hogar tu mies... por el retablo de roble que en ella talló el Maestro..." la mies; la cagigona, tan bien descrita en el inicio de "El sabor de la tierruca" y de la que fenecida, apenas queda a modo de icono, una pobre imagen de lo que fué, la pluma de Pereda y el Maestro en referencia al escritor polanquino, escrito con mayúscula a objeto de ensalzar el respeto y la grandeza de J.Mª de Pereda, etc... son elementos que aparecen en este bonito poema dedicado al pueblo que formó parte de su hogar.


Tino Barrero

lunes, 28 de febrero de 2011

Vuelve "Desafío"

Ya tenemos aquí el nuevo número de la revista Desafio. La revista que realiza el Centro de Formación Municipal de Adultos en colaboración con la Asociación Sociocultural de Polanco.

Si queréis leerla, no tenéis más que acudir a la Biblioteca o bien podeís pinchar en la imagen y leerla on-line.


Por cierto, no dejéis de leer la página 28, que sale la biblioteca.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Jesús Cancio en Polanco


Con motivo del 125 aniversario del nacimiento del gran Poeta del Mar, Jesús Cancio Corona, Tino Barrero (coordinador de Cultura del Ayuntamiento de Polanco) elabora un artículo publicado, el mismo día del aniversario, el 8 de diciembre, del que se han hecho eco todos los periódicos de la región.
A través del artículo, nos hace ver la importancia que tuvo el pueblo de Polanco para Jesús Cancio, ocupando un lugar prioritario tras su Comillas natal.
Viéndonos obligados, desde Cultura y desde la biblioteca municipal, a perservar y a dar a conocer a tan magnífico poeta, dejo el enlace al artículo publicado: "Cancio cautivado por Polanco".